Quiero romper los prejuicios y alejarme de ti
domingo 24 de octubre de 2010
Homónimo
Quiero romper los prejuicios y alejarme de ti
lunes 16 de agosto de 2010
Camino hacia París

Camino hacia París y me preparo cada día. Me imagino sus jardines y las tardes en Campos Elíseos, sentados en el césped algún día bebiendo una botella de vino tinto. Los quesos y los croissants formaran parte de nuestra dieta.
Camino hacia París y me preparo cada día, entrenándome con un par de latas de pescado y un tarro de leche, con la emoción de disfrutar cada uno de esos pequeños detalles. Con la emoción de volver a disfrutar de tu sonrisa y de tus besos.
Camino hacia París y me preparo cada día. En cada viaje que emprendo, en cada autobús que abordo, en cada lugar que piso. Soñando con algún día volver a sentir tus manos. Soñando con volver a sentir tus labios.
Camino hacia París y me preparo cada día. Imaginando las noches que pasaremos juntos en alguna vieja estación de tren, donde abrazados, nos olvidaremos del frío, donde nos brindaremos calor y recordaremos aquel primer beso.
Camino hacia París y me preparo cada día. Me imagino tal vez pasando una noche en un hostal, donde recordaremos nuestra primer noche juntos aquella madrugada de algún noviembre.
Camino hacia París y me preparo cada día. Mochilas al hombro caminando por las calles, donde se gestó el pensamiento libertario del que ahora gozamos, y esos andares marcaran para siempre nuestra existencia.
Camino hacia París y me preparo cada día. Disfrutando de las noches en la ciudad luz, pero saboreando y mirando la luz de tus divinos ojos, de tus hermosos ojos.
Camino hacia París y me preparo cada día. Imaginando el día en que juntos tomados de la mano, descenderemos del avión y como horizonte tendremos a la Torre Eiffel, hermoso coloso que alegrara nuestra existencia y nos enseñara su grandeza, para comprobar la grandeza de nuestro amor.
Mientras... yo camino hacia París y me preparo cada día...
martes 11 de mayo de 2010
El piano.

¿Hace cuánto tiempo te ilusionaste y decidiste llevarlo a la habitación de tu sueños?
Con ilusión te embarcaste en la hermosa tarea de tratar de cuidarlo. Te vendieron la idea de su belleza, de la calidad de sus maderas, de la embriaguez que su sonido provoca. Te emocionaste con la simple idea de tenerlo siempre, soñando que te acompañaría toda la vida, alegrándote las tardes con tan solo interpretar una melodía.
Como instrumento representante del romanticismo musical, tu piano y tú compartirían todo. Los buenos y los malos momentos. Los dos irían juntos siempre, ya que tú necesitabas alegrar tu vida con su sonido y ese piano necesita a alguien que reproduzca sus mejores notas. Ahora que lo tienes te enfrentas a la complicada tarea de introducirlo en tu hogar, y en tu vida. Para eso necesitas la ayuda de gente experta en la materia, ya que es un trabajo complicado y colosal.
Peldaño por peldaño no puedes, te desesperas y quisieras volar, muestra de tu inmadurez. Entonces, tomas la decisión de que es mejor volarlo por la ventana. Los amarres están listos y todos te ayudan. Todos jalan parejo junto contigo.
Ahí va, poco a poco, van subiendo con sumo cuidado, planta por planta.
Pero tu eres necio y desesperado, por no decir imprudente. Tiras mas fuerte de tu cuerda, quisieras acabarte el mundo en un segundo, todo debido a tu inexperiencia.
Ya cuando están a punto de terminar, das un tirón tan fuerte que lo hace impactarse contra el muro y le despostillaste una esquina. Entonces, todos te dejan solo y sueltan sus cuerdas. Tu te aferras y tu piano te jala hacia el abismo. El peso del piano y la cuerda te están desgarrando las manos. Te esta venciendo el peso, te esta acabando.
Pero tu sigues siendo necio y no lo sueltas, aunque sabes que no puedes hacer nada, insistes en querer subir tu piano. Te aferras a la idea de no desprenderte nunca de el. Pero esta acabando con tus fuerzas y con tu vida. Entiéndelo, estas muy agotado, es demasiado peso para ti. Es una carga insoportable, te esta haciendo daño...
Suéltalo...
Déjalo ir...
No puedes solucionar nada...
Suéltalo...
Libérate!!!
Ya!!!
Ya.
martes 13 de abril de 2010
MANO NEGRA
Los anfitriones tienen ya preparadas las bebidas que son exquisitamente servidas en pequeños vasos de cristal. Las estrellas te iluminan y te sirves tequila. Un golpe en la mesa y debes beberlo todo, rematando con un vaivén de cabeza aplicado por los demás, y que con tres rondas te lleva por un viaje en un expreso a la tiznada. Te sientes tan fuerte que piensas que nadie te puede tocar. Mano Negra de hecho no toma y se resiste a beber del vaso, pero como siempre le ha gustado sentir la adrenalina lo bebe y con tres copas decide comerse al mundo, decide dar un giro de 360 grados a su vida. De hecho, ya lo había decidido en el patio, descansando sobre una resbaladilla. Decidió que donde pone el ojo pone la bala. No le importó llevar a cabo sus planes, a pesar de los rumores acerca de la dudosa reputación de Santa, rumores que oralmente han traspasado el tiempo y los muros de ésos desgastados edificios.

“Al fin que ya he probado de todo, ¿Qué me puede pasar?”, se decía. Es ahí donde empieza el razonamiento de que cuando te eligen, te desechan en el momento que se les antoja, se aburren y con el mismo capricho te olvidan. Es a decir verdad, el inicio de sensaciones ambiguas en las que no tienes elección, donde te sumerges en las profundidades de lo desconocido y que una vida no alcanza para salir a la superficie.
El ambiente que se creó dentro de lo que se puede llamar reunión, se desarrolla al compás de los deseos pubertos de las parejas que se forman. Kāmadeva hacía de las suyas y los invitaba a dejarse llevar por las naves del destino. Mano Negra y Santa se quedaron solos. Una “rola” de una desgastada banda española armonizaba el ambiente.
“Te Quieeeero, Te Quieeeero, Te Quieeeero...” escuchaban y sus manos se unieron.
“Y no hago otra cosa que peeeensaaaar en ti...” escuchaban y se miraron.
Entonces llegó el momento fatal en el que se abrazaron y sin cuestionar nada se besaron. Era la génesis de lo que llegarían a ser. Santa estaba en el proceso de sentir la calidez que le brindaba Mano Negra, que a su vez vivía la sensación de novedad ante la excentricidad de Santa. Los ojos le brillaban al ver que había logrado su propósito, sin darse cuenta de que lo que empezó como un juego, marcaría para siempre su vida.
El desafío se había llevado a cabo. Lo que fueron de ahí para adelante es ambiguo, no se puede definir con exactitud lo que llegaron a ser en realidad, si fueron o no fueron, si nunca fueron nada, porque a través del tiempo que ha pasado, nunca llegaron a comprender que un gran amor es un enorme reto y conlleva un gran riesgo. Un amor donde la célula explotó, se multiplicó y hoy se dividió.Mano Negra ha muerto ya, su instinto taurino acabó con su vida. Tres estocadas fueron suficientes para terminar con sus sueños e ilusiones. Negro quedo su corazón como la mano que Santa conoció y sintió. Que lástima, siempre le exigió a la vida y a los demás algo que precisamente nunca pudo dar.
Santa actualmente camina por las calles con una sensación de vacío y desolación. A veces se culpa de lo que pasó, pero reacciona y recuerda que la gente ya tiene conflictos enraizados desde tiempo atrás, y que la gente nunca cambia. En su andar recuerda las historias que Mano Negra algún día le contó y una frase inunda su cabeza:
“El Galeno, el presidiario y el adicto: señales que no vi.”

viernes 5 de febrero de 2010
Cuatro manos en una noche de brujas.

Aquél sábado noche de brujas, Juana y Miguel en una de tantas sucursales de una conocida institución bimilenaria, unieron sus manos sudorosas y tímidas en un conocido y viejo ritual, traído hace ya más de cinco siglos desde tierras lejanas, del viejo mundo para ser precisos.
Juana y Miguel entraron a ese recinto caminando sobre la alfombra roja, ella como una frágil princesa, y él, como un gélido pingüino. Las miradas acechaban por todos lados, y la relativa estrechez del lugar en esos momentos de nerviosismo lo hizo parecer inmenso. Una vez posicionados en sus lugares dentro del escenario se dispuso a dar por iniciado el ritual, no sin antes realizar la vieja repetición de ademanes y palabras acostumbradas.
El nerviosismo de los jóvenes aumentó debido al mal humor del anfitrión, que, debido a su edad o a tantos años de servicio entregado a esa institución, levantaba la voz frente a ellos de una forma exasperada. Miguel se inquietó cuando casi gritándole le indicó que pronunciara fuertemente su nombre completo. En ese lugar muchos desaprobaban la unión, y especulaban cuanto les iba a durar el gusto. “Seis meses” dijeron los más atrevidos, mirando atónitos el espectáculo de los tres que se encontraban al frente en el escenario, donde un público impaciente certificaba y validaba a regañadientes esa unión.
El ritual transcurría con normalidad, se llevaron a cabo los mas diversos protocolos a la antigua usanza, donde a base de frases elaboradas se pronuncian cosas que en la praxis nunca se llevan a cabo. Se colocaron unas pequeñas circunferencias doradas en uno de los dedos de cada uno, donde llevaban grabados el nombre del compañero y esa fecha, como para tener presente siempre que su vida estaría enlazada a la del otro.

Miguel había escuchado alguna vez, de la boca de un anciano, que esa unión en realidad se consumaba esa misma noche. Después del ritual y del festejo riguroso, llego el momento de unirse completamente.
Era la madrugada del siguiente día, sus cuerpos se fundieron en uno solo, armonizando una sola canción, una sola música que transformó ése lugar en una inmensa vaporera digna de una escena extraída de una película de James Cameron. Era el momento para la fantasía, sus labios se buscaban con frenesí, sus manos recorrían ambas geografías y se entrelazaban a cada momento que se encontraban en ese espectáculo de dos, en donde ellos eran los protagonistas y a la vez los espectadores en esa vieja habitación. Ni siquiera el tiempo se colaba por la ventana, haciendo que ese momento fuera eterno, como si se hubiera detenido, enmarcando un momento en el que sus vidas eran una sola, ya que ambos se pertenecían.
Ahora, todo eso quedo atrás, en el olvido. Sus caminos bifurcaron debido a extrañas presencias, por inesperados sucesos. Todo se descoyuntó, desde ahí empezó el trance de tratar de entender lo abstracto, de encontrarle el significado a una palabra que después de un poco más de dos lustros pareciera ajena, como si no existiera.
Esas circunferencias doradas que alguna vez rodearon sus dedos yacen ahora en la gaveta de una sucursal de unos usureros que se autodenominan piadosos. A cambio un papel, como si los papeles significaran algo, ya que en cualquier momento se olvidan, y se archivan también en algún lugar de un librero, o en el oscuro y mas recóndito rincón de la mente.
De lo que no queda duda, es de que sus manos se recordaran por siempre. Esas manos de ratón viejo y esas manos blancas con dedos largos si pudieran hablar las cosas que contarían, platicarían que un día se empalmaron en una sola, y que todavía lo hicieron una última vez, aun cuando ya no se entendían, cuando ya no eran nada. Tal como ocurrió aquella única vez, aquella noche de brujas, un día que no volverá, por que fue simplemente eso, un solo día.
Ivo Sainz Escoto
lunes 25 de enero de 2010
La tacita verde.

Aquella tarde en el patio de una vieja unidad habitacional, un grupo de niños, de los que muchas veces se reúnen improvisadamente se habían divertido y jugado hasta el agotamiento, ya que el sol había logrado que la sed irrumpiera en sus bocas. Por coincidencia uno de los padres de esos niños preocupado por su hijo, se asomó por la ventana en ese momento, con el único fin de ver a su vástago y asegurarse de que estuviera bien, ya que la violencia en la Ciudad de México impide que cada día más niños salgan a jugar a las calles como ocurría en el pasado, sin que exista la zozobra por parte de sus progenitores. Ante la insistencia por parte del padre, de que el hijo subiera, el niño accedió e invitó a subir al grupo de niños con los que jugaba. Subieron por las escaleras de aquel viejo edificio, que ya mostraba señales de debilitamiento a consecuencia de los temblores frecuentes y repentinos que comúnmente azotan al Valle de México. La puerta se abrió y los recibió aquel cansado padre, avanzado en años y que tenia la fatiga de cuidar a su único hijo, con las dificultades de encontrarse solo y sin un empleo. El poco ingreso con el que contaba para sobrevivir, era el que le brindaba una humilde pensión, ganada a pulso después de tantos años de trabajo burocrático.
En aquel departamento el lujo no existía, tenia un toque de descuido y daba la impresión de soledad, además, el toque femenino que inunda muchos hogares brillaba por su ausencia. En ese hogar, si se le puede nombrar así, reinaba la pobreza, ya que eran tiempos de vacas flacas. Los niños que subieron con él venían exhaustos y el padre al darse cuenta de su agotamiento les ofreció un vaso con agua, pero lamentablemente la única con que contaba era agua de la llave, que por pobreza y tradición es lo que muchas familias acostumbran tomar en el D. F. Los chiquillos tal vez por que no les quedaba de otra, bebieron el vital liquido con una desesperación que hubieran terminado con un lago entero si es que lo hubieran tenido al alcance de sus bocas. Los recipientes que contenían esa agua que para ellos era la gloria, eran unas singulares tacitas verdes de plástico, que formaban parte de una colección de trastes viejos y de tristezas. Y de repente, esa imagen estaba ahí, que después vendría constantemente a la mente como una instantánea.
Ahí estaba ella, bebiendo su agua en una tacita verde, una niñita de aproximadamente siete u ocho años de edad, y él la miró con la inocencia de un niño que mira a una compañera de juegos. ¿Quién era ella?, ¿Quién era él? No lo sabían, ya que muchas veces cuando uno es niño llega a jugar con desconocidos. Lo único que sabrían con el tiempo, es que esa imagen quedaría grabada en ellos por años, confirmando que muchas veces existen encuentros furtivos que pasan desapercibidos, que nos muestran que a veces estamos cerca y muchas veces tan lejos, que nos miramos pero no nos conocemos, que vivimos y no nos damos cuenta, que nos cruzamos y no nos imaginamos lo que el futuro nos deparara. Después de aquella escena en aquel viejo departamento no se volvieron a ver. El tiempo más tarde los volvería a encontrar ahí, en ese lugar, donde bebieron agua en una tacita verde, donde el destino los arrastraría dentro de una vorágine que marcaría para siempre sus vidas.

martes 20 de octubre de 2009
La simulación.
Además, los medios de comunicación se han encargado de llevar a cabo una campaña de desprestigio en contra de la compañía y su sindicato, lo cual ha permeado en la opinión de la gran parte de la sociedad, ya que la televisión es un medio al que tienen acceso la gran mayoría de los mexicanos, y que aceptan sin vacilar las opiniones manipuladas y sin fundamento, que emiten los titulares de los noticieros que son transmitidos en cadena nacional.
Es lamentable como la sociedad le da validez a una opinión que no es propia, sino que es influida por lo que dicen los medios de comunicación, ya que satanizan al Sindicato Mexicano de Electricistas, y aprueban la estocada de Calderón. Cabe recordar que si no fuera por la labor que han desempeñado los sindicatos en la vida obrera a nivel mundial, y sobre todo en nuestro país, las situación de los trabajadores seria lamentable. Gracias a los sindicatos la jornada laboral se ha reducido a ocho horas, los trabajadores tienen acceso a una vivienda propia y cuentan con seguridad social.
Calderón mantiene un gobierno de simulación, como decían los sofistas: “Es bueno ser justo, pero es mejor aparentarlo”. Él, en su retórica trata de justificar el cierre de la paraestatal, pero lo que no menciona es que sus intenciones son con fines privatizadores a corto plazo, ya que de inicio propone la creación de cooperativas, ó que los empleados despedidos funden sus propias microempresas, que sirvan de proveedoras de servicios a CFE, la cual absorberá a la desaparecida compañía. El Sindicato Mexicano de Electricistas era un estorbo para la intenciones de Calderón y su grupo, por eso decidió desmoronarlo. Él simula ser justo, y la gente le aplaude. Solo informándonos podremos contrarrestar esa simulación, y de eso se esta encargando mucha gente que no se presta a ese juego. Ahora lo que queda esperar, es que esto no sea la gota que derrame el vaso.
